Porque tal vez, ella tiene m-
La sangre congelándose en sus venas, los ojos opacos y el sabor de algo que sabe que es pero que no va a reconocer en la lengua. Se asusta. Hay miles (una) promesa(s) que la mantiene de pie, que la cuidan, la respaldan, le besan los labios y le toman de la mano; sabe que son reales, cree en ellas y las va coleccionando en un frasquito azul. Miles de siempres bajo las sabanas, y un montón de nuncas entre los dedos. Unos dedos recorriéndole la espalda y unos labios besándole la frente, la sensación de que jamás va a terminar, de que es lo que quiere (lo que siempre ha querido). A ella le agrada la forma en que él dice su nombre, como la toca sin ponerle una mano encima, y como todavía no dice nada pero ella ya sabe lo que va a decir.
Toda ella le pertenece. Sus sonrisas, sus lágrimas, su voz, sus palabras. Sus labios. La enamora de mil maneras todos los días, y, y, y por eso ella tiene mi-
Se asusta. A veces el pecho le pesa y no puede respirar. Cuando no esta con él, de su mano, entrelazando sus dedos, besándolo, respirar duele. No quiere el aire si no es de él. Y a pesar de que sabe que quizá todo esta bien, no puede evitar sentir mie-
Es irracional. Quizá lo sabe (tal vez no), pero no puede evitarlo, porque se la ha pasado tanto tiempo rota que había olvidado como era estar completa. No mirar atrás. Ella era perfecta hasta que la rompieron y él llegó y la reparó, la hizo una sola -la hizo suya. Por eso a veces ella teme perderlo, porque sin él no es nada, sin él solo son lágrimas vacías y canciones rotas. Él es su felicidad. Su todo. Y a veces tiene mied-
Teme un día despertar y no sentirlo a su lado, dedos fríos (ardiendo) y susurros deliciosos cayendo de los labios. De no ser lo suficiente buena, lo suficiente perfecta, de convertirse en error y dejar de ser la tentación. Porque ella sabe que ya entregó su corazón, que ya lo dió todo y no hay vuelta atrás. Ya marcó un futuro, ya olvidó el pasado y está saboreando el presente.
Ella a veces tiene miedo.
Pero cada que él entrelaza sus dedos y le promete que todo va a estar bien, le cree.